domingo, 11 de noviembre de 2007

La Fortaleza de Mayrit

LA FORTALEZA DE MAYRIT

La fortaleza de Mayrit (Madrid) se erigió en una fecha indeterminada entre los años 860 y 880, como un ribat, un recinto amurallado donde convivía una comunidad a la vez religiosa y militar, en lo que constituye el núcleo fundacional de la ciudad. Pronto se destacó como la fortificación de mayor valor estratégico en la defensa de Toledo, por encima de Talamanca de Jarama y de Qal'-at'-Abd-Al-Salam (Alcalá de Henares), los otros dos enclaves militares más importantes de ese sistema defensivo.


La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye una fortaleza en un promontorio junto al río (en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real) con el propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y ser punto de partida de razzias contra los reinos cristianos del norte. Un castillo – fortaleza con un recinto amurallado. El pequeño recinto amurallado correspondía a la Almudena, nombre castellano cuyo origen árabe es almudayna, que equivale a guarnición sobresaliente, con fuertes muros y abundante tropa, una zona militar que poseía ribat (campamentos de voluntarios para la guerra santa). Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur, el poblado, pues por esta zona tenía mejor la salida. Esta población recibe el nombre de Mayrīt (Magerit en su forma castellanizada), cuyo significado no está claro, pero que parece ser el híbrido de dos topónimos muy parecidos: uno mozárabe, matrice, con el significado de «fuente», y otro árabe, majrà, que significa «cauce» o lecho de un río. Ambos aluden a la abundancia de arroyos y aguas subterráneas del lugar. De este período, conocidos a partir de los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad a partir de 1975, se conservan algunos restos: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros.


Nos hallamos por tanto, no sólo ante el principal enclave de Madrid, sino también ante una primera población de madrileños. Esos habitantes aunque se dedicaran a oficios no directamente bélicos, dependerían de los jefes militares.


En Madrid nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado "el Euclides andalusí", notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.


Alrededor de esas tres cabeceras principales, encargadas de defender los caminos fluviales del Manzanares, del Jarama y del Henares, respectivamente, se construyeron varias fortificaciones de carácter complementario —caso de Qal'-at-Jalifa (Villaviciosa de Odón)—, así como una red de atalayas que permitía la vigilancia de los pasos —las de Torrelodones, El Vellón o El Berrueco, que aún siguen en pie, son algunas de ellas— Estas torres-vigía se comunicaban entre sí mediante señales de humo, cuando se producían situaciones de alerta.

Madrid se consolida como un importante enclave musulmán del territorio, plaza fuerte y muro de contención de las avanzadillas del norte, desbancando ya en el siglo X a la importante Salamanca. Su situación en un cerro a la orilla izquierda del río Manzanares es de un alto valor estratégico importante para controlar la salida natural de Somosierra, Tablada o la Fuenfría y vigilar la red de caminos hacia Zaragoza, Segovia y Toledo.


(Documentación extraída de:
http://es.wikipedia.org/wiki/Portada, Gran Enciclopedia Universal y Breve Historia de Madrid. Si se vulnera alguna normativa existente en las Leyes Españolas actuales, diriganse al autor del blog vía email para retirar los contenidos que violen dicha Ley.)